Beatificación Padre Luis Ormières ¡Nos ponemos en marcha!

by admin posted 16 diciembre, 2016 category Eventos

Como ya sabéis, el próximo año el Padre Luis Ormières, fundador de la Congregación Hermanas del Ángel de la Guarda, será beatificado.

La semana próxima dan comienzo los actos para celebrar este evento. El 21 de diciembre, miércoles, se celebrará desde las 5 y media de la tarde una conferencia para que todos lo podamos conocer un poco mejor. Esta conferencia será a cargo de la Hermana Begoña Morán, y tendrá lugar en el salón de actos del Colegio de Gijón.

¡Estáis todxs invitadxs a participar en la misma!

Padre Luis Ormières

El fundador de las hermanas del Ángel de la Guarda nació en Quillán, Francia, el 4 de julio 1809, en plena época de la post-revolución francesa.

Estudia en el seminario de Carcassonne y pronto sus superiores descubren en él una decidida vocación pedagógica por lo que le nombran profesor del Seminario Mayor. El 21 de diciembre de 1833 recibe la ordenación sacerdotal a la edad de 24 años.

Luís Ormières no es un erudito, ni un teórico, es un sacerdote sencillo que conoce su tiempo e interpreta la realidad a la luz del evangelio. Es un hombre de acción y de fidelidad que se deja afectar por una llamada o inspiración del cielo. Se muestra flexible a la voluntad de Dios sobre él. Sienta la llamada de atender a la educación de los niños que están faltos de cultura y formación cristiana, de ahí todo su empeño en hacerse ayudar por religiosas que junto con él se entreguen generosamente a esta causa. Define su perfil una gran vocación de educador de la niñez y juventud, especialmente los niños y jóvenes del campo. Sabía que la educación se apoyaba en la igual dignidad de las personas y en el reconocimiento del don particular que a cada individuo Dios le concede.

Como educador muestra esmerada atención a la formación de los niños y jóvenes más desfavorecidos, pues estaba persuadido de que donde están los pobres allí tiene que estar la Iglesia.

Por su talante evangélico se inclina siempre en atender las urgencias y necesidades de los más pobres. Para él, el servicio a los demás estaba por encima de cualquier otro interés y también del riesgo de su misma vida como lo demostró en su entrega a los afectados por las epidemias en Camus (1838 y 1845). Vivió su propia vocación como un acto de obediencia al Señor. El Dios de su vida le dotó de sabiduría para situarse en una sociedad e Iglesia atravesada de fracturas. Lo hizo desde un gran espíritu de libertad.

Como sabéis, el 16 de Enero de 1890, fallecía en nuestro colegio de Gijón. Durante muchos años, su habitación permaneció intacta.

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